Carta nº 19 – Invierno 2023

Cuelgo el teléfono y lo noto: es un pequeño agujero en el corazón, un pedazo de Nada, hielo negro pegado al ventrículo. De repente el mundo es incorrecto, algo se ha roto, no deberíamos continuar. ¿Cómo es posible que él ya no esté, pero yo todavía escuche su risa?

Salgo a la plaza con Jack. Es de noche y el frío del aire en la cara alivia el del interior. No siento tristeza, solo esa grieta de incomprensión en el pecho. Él era muy amigo de mis muy amigos, lo que nos hacía muy amigos en segundo grado. Si yo siento este vértigo, ¿de qué tamaño es su abismo?

Las nubes pasan rápido sobre la luna llena, he visto esta escena tantas veces pero siempre es nueva. Este frío me conecta con todos los Guillermos del pasado que en algún momento han salido a mirar a la luna una noche de invierno, intentando desentrañar el misterio de todo esto. Ellos habían vivido menos, pero a veces tengo la sensación, la sombra de un recuerdo, de que sabían algo que yo he olvidado.

Queda mucha noche por delante para salir de este invierno. Nos queda juntarnos, meter el hocico en el cuello del otro, compartir nuestro calor como la camada de mamíferos abandonados que somos. Al menos tendremos tu fuego para guiarnos.

A Hemato.

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