Carta nº 8 – Primavera 2021

La primera semana de enero llegó a mis redes un tuit viral. Bajo la frase “Mi energía para el 2021” se veían dos viñetas de un manga japonés: en la primera, un funcionario de aduanas revisaba un pasaporte y preguntaba a su propietaria “¿Negocios o placer?”; en la segunda, la joven viajera contestaba “Pelear”. Las 135 mil personas que le dimos un “Me gusta” entendimos perfectamente la energía a la que se refería el autor. 2021 es un puño apretado.

Un año conviviendo con la pandemia y ya nadie espera salir mejor de ella: con salir, incluso un poco peores, nos basta. Obedecer como buenos ciudadanos ha servido para que nos sustituyan el canto de los pájaros por el ruido de los coches; para que todavía no podamos respirar sin mascarilla pero el aire ya esté contaminado de nuevo; para que sigamos asfixiados por el trabajo pero no podamos alegrarnos con los amigos; para que ya nadie aplauda en los balcones pero los sanitarios sigan contando muertos. La energía de este 2021 es que en algún momento alguien, algo, nos ha robado la cartera, y ahora alguien, algo, debería pagar por ello.

Solo hace falta capturar alguna conversación al vuelo para darse cuenta de que nos hemos convertido en ollas express andantes. No seré yo quien te critique si explotas contra el señor que se te cuela en la carnicería, pero quizás hayaotras opciones. Este número va de gente que en un momento dado se plantó y usó su presión para decir “no”. No a la ciudad, no a la injusticia, no a seguir el mismo camino. No a resignarse. No a la realidad.

Quedan todavía largos, muy largos meses de arrastrarnos a través de esto, pero la primavera ya está aquí, y a pesar del enfado y la frustración es difícil resistirse a su invitación de luz e insensatez. ¿Quién sabe? Quizás sí que podamos salir mejores. Con una mezcla de rabia y alegría, con los puños apretados y un “no” listo en los labios.

 

Guillermo.

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