El rocío al amanecer, los sonidos del bosque, los primeros rayos de luz del día calentando nuestro rostro… No hay experiencia que te sumerja más en la naturaleza que dormir a la intemperie, también conocido como vivac. El interior de una tienda de campaña, un refugio o una cabaña es siempre igual, pero cada vivac es diferente y nos puede proporcionar una vivencia mucho más profunda del lugar que recorremos. Y aunque habrá quién piense que puede ser peligroso, los únicos riesgos de dormir bajo las estrellas en nuestro país se reducen a ser multados, mojarnos por una lluvia imprevista, recibir la visita de algún animal en busca de comida o que nos pique un insecto. Para evitarlos y que nada te impida disfrutar al máximo de esta experiencia, solo tienes que seguir estos consejos.

Normativa
En España no está permitida la acampada libre, es decir, no puedes levantar tu tienda de campaña donde te plazca. En cambio, el vivac sí lo está en la mayoría de lugares, siempre y cuando no se realice en una playa regulada, cerca de un río o pantano, en un núcleo urbano o en la cuneta de una carretera. Aun así debemos estar atentos a la normativa de cada lugar, pues varía según la figura de protección del espacio y la Comunidad Autónoma donde se encuentre. En determinados parques nacionales, por ejemplo, el vivac se restringe a ciertas áreas o por encima de altitudes concretas.
Elegido el lugar donde pernoctar, antes del viaje infórmate de si es una área protegida o si tiene un plan de regulación. Busca la normativa en Internet, siempre en páginas webs oficiales o directamente llamando al ayuntamiento del municipio en cuestión. En el caso de que tu lugar elegido sea un parque natural, estos suelen contar con centros de interpretación donde podemos conocer de primera mano la normativa una vez lleguemos al destino.
Material
Solo necesitas un saco de dormir y una esterilla para dormir a la intemperie. Uno es tan importante como el otro y debemos prestar atención a ciertos detalles a la hora de adquirirlos.
Saco de dormir > Cada saco posee una temperatura de confort atribuida por el fabricante, es decir, una cifra en grados que marca el rango de temperatura idóneo para dormir con comodidad. Debemos consultar en un web especializada, por ejemplo aemet.es, la temperatura prevista durante nuestra visita, y con esa información buscar un saco que nos ofrezca un rango de confort similar.
La variedad de modelos en el mercado es abrumadora, así como los materiales, precios y diseños. Podemos hacer una distinción básica en sacos de pluma y sacos de fibra: los de fibra funcionan mejor con humedad, y los de pluma, en principio más calientes, son más vulnerables al agua y difíciles de secar.
Pero el aspecto más importante a tener en cuenta es que nos cubra completamente la cabeza. Siempre recomiendo probar el saco en el suelo de la misma tienda donde lo compremos para comprobar que la talla es la correcta y se ajusta a nuestra altura. Dormir en un saco estrecho o corto es una experiencia de lo más agobiante y hacerlo en uno demasiado holgado hará que perdamos calor al crearse una cámara de aire dentro demasiado grande para ser calentada.

Esterilla > No sólo nos aislará del frío del suelo, sino que protegerá nuestra espalda, algo que agradeceremos cuando hagamos una travesía larga y durmamos en el suelo una noche tras otra.
A mi me gustan las esterillas inflables, ahora son ultra resistentes y aíslan mucho del suelo. Existen modelos de gran ligereza y que apenas ocupan espacio. Para inflarlos solamente serán necesarios unos pocos soplidos, pues parte de su inflado se produce de manera autónoma con dejar abierta la boquilla un rato. Truco: si inflamos demasiado la esterilla nos resbalaremos en mitad de la noche, así que conviene deshincharla un poco antes de dormir. Un rápido giro de la válvula cuando estemos ya echados sobre ella será suficiente.
Si vas a pasar muchos días durmiendo bajo las estrellas, una buena idea es emplear dos esterillas: una inflable y una normal, de las de toda la vida, sobre la que colocar la hinchable para protegerla de posibles pinchazos y conseguir un extra de comodidad. Pinchar una esterilla de calidad es difícil, pero en el caso de que suceda es posible repararla con un pequeño kit de reparación (parches y pegamento) que a menudo viene incluido.

Iluminación > ¡No olvides la linterna frontal! Al colocarla en la cabeza nos deja las manos libres para montar el campamento y movernos por él libremente una vez llegue la oscuridad. Como ocurre con todo producto, la variedad de marcas y modelos es brutal; lo importante es que no pese demasiado y la cinta se pueda regular. Recuerda llevar siempre pilas de recambio, y cuando lo llevemos encendido, inclínalo ligeramente hacia abajo para no deslumbrar a tus compañeros.

Meteorología
Como con cualquier actividad que vayamos a realizar en la naturaleza, debemos consultar el parte meteorológico antes de salir. Consultar la web de la AEMET o las muchas otras webs especializadas que existen determinará el lugar a donde ir y qué material llevar.
En el caso de que la temperatura vaya a ser fría, recuerda cerrar bien el saco para evitar cualquier pérdida de calor de nuestro cuerpo. Para un extra de calefacción puedes dormir con un gorro o convertir tu cantimplora en una bolsa de agua caliente: antes de dormir calienta agua hasta su ebullición y rellena una cantimplora resistente que permita el almacenaje de líquidos calientes, mete la cantimplora dentro del saco asegurándote de que has cerrado correctamente el tapón para evitar derrames, ¡y listo para dormir calentito!
El calor excesivo también nos puede poner a prueba. Asegúrate de que tu saco sea de verano y, si además estás en una zona con agua y vegetación cerca, prepárate para la llegada de mosquitos, que harán que pasemos la noche decidiendo si abrir el saco y refrescarnos un poco o dejar que nos acribillen a picaduras. La solución pasa por llevar una mosquitera que nos aísle de todo bicho cercano, aunque puede ser difícil de colgar si no hay árboles cercanos y un poco agobiante si nos la echamos por encima. Hay que recordar que el viento ahuyenta a los mosquitos y, a menudo, es mejor dormir expuestos a la brisa que con bichos picándote.

¿Dónde echarnos a dormir?
Elegiremos un lugar seco, alejándonos de charcos, humedales o barro. Mi recomendación es buscar un claro. En el caso de que pueda haber probabilidad de lluvias, un abrigo rocoso o cueva será ideal. Evitaremos estar muy cerca de un río o lago, por si una tormenta hace que crezca durante la noche y anega el campamento. En la medida de lo posible, nos acomodaremos lejos de la vegetación, donde siempre va a haber más insectos. Buscaremos un sitio protegido del viento, junto a unas rocas o algo que nos haga de parapeto. Y si nos encontramos en algún lugar donde esté permitido hacer fuego, debemos alejarnos de la hoguera aunque la apaguemos antes de ir a dormir, porque puede saltar una chispa y quemar nuestro saco.
Organización del campamento
“Un campamento limpio es un campamento contento”, dicen los scouts en Estados Unidos, y nosotros creemos a pies juntillas en esa gran verdad. Dormiremos en una zona, cocinaremos en otra y guardaremos la comida en una tercera, y no solo en bolsas de plástico, sino dentro de las mochilas para dificultar todo lo posible su acceso. Los elementos de cocina los dejaremos limpios a ser posible, todos juntos y alejados del lugar de pernocta, especialmente en lugares con presencia de animales potencialmente peligrosos para el ser humano, por ejemplo osos, pues son muy curiosos y siempre andan a la búsqueda de alimento. En España no hay muchos lugares con presencia de animales peligrosos, más allá de insectos o algún reptil, como escorpiones o serpientes, pero sí que pueden acudir mamíferos o aves buscando comida, sobre todo zorros. Todas estas precauciones no solo se aplican a las provisiones sino también a la basura.
Nuestro equipo nunca debe estar desperdigado por el suelo, todo tiene que permanecer junto, recogido y protegido de una posible lluvia o de las visitas de animales. Y por supuesto debe haber un lugar destinado a hacer nuestras necesidades suficientemente alejado del campamento. Para más información sobre este aspecto operativo, podéis consultar la guía “Cómo cagar en el campo” del nº 2 de Salvaje.
La regla de oro es que debemos irnos a dormir con la tranquilidad que da el tenerlo todo controlado y organizado.
Después del vivac
La belleza de dormir a la intemperie radica en ser una actividad de bajo impacto donde no cargamos con tiendas ni modificamos el paisaje. Por ello nuestra máxima será “No Dejar Rastro”. Después de pasar la noche dejaremos el escenario como si no hubiésemos pasado por ahí, no dejaremos nada de basura y volveremos a colocar hasta las piedras en sus lugares originales. En la zona que habremos destinado para nuestras necesidades tampoco dejaremos evidencias de ello, el papel higiénico usado nos lo llevaremos con nosotros, y el resto de desechos humanos habrán sido enterrados. Habremos hecho un buen vivac si, tras nuestro paso, no ha quedado testimonio de nuestra presencia.

